Lo siento, no lo siento.
Lo siento, no lo siento.
Lo siento, pero no lo siento por ser honesta y tampoco lo
siento cuando te digo lo que no quieres escuchar; prefiero sincera crueldad a
brillante falsedad.
Lo siento, pero no voy a pedir perdón por ser tan “terca” y
aferrarme a mis ideales; mucho menos lo haré por no cumplir con los tuyos.
Lo siento, pero no voy a disculparme por alzar la voz cada
vez que quiero o por no querer maquillar lo que siento; voy a llorar si quiero
y a reírme a carcajadas solo porque puedo.
Lo siento, pero no lo
siento por las veces en que fui real ni por las veces que te lastimé con la
verdad; yo pienso que por ese camino habría menos corazones que arreglar.
Lo siento, pero en realidad no.
Porque en un mundo de ideales, prefiero los reales y un
quizás en lugar de dejar de soñar; Porque si el mundo ya es mundo y no tuve
espacio en ello, ¿Por qué el mundo en el mío debe hacerlo? ¿Por qué dejar de
creer que soy polvo de estrellas en mi propio universo? ¿Por qué tener que vivir
con una etiqueta?
Si al final, todo tiene un final ¿Por qué no disfrutar y
dejar de cuestionar? ¿Por qué no aprender a amar y dejar de juzgar? ¿Por qué no
ser libre? ¿Por qué no vivir si hay tantas razones para luchar?
Ya no esperes, ¡hazlo ya!

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